lunes, 24 de octubre de 2011


Juguetes de antaño en manos de niños
El Centro Cultural Palacio La Moneda ofrece una exposición de juguetes nacionales desde el año 1896 hasta los 70.
En un recorrido de 30 minutos se pueden conocer los más variados arquetipos con los que jugaban nuestros abuelos en su infancia, juguetes de madera, hojalata, plástico, entre otros materiales usados por las industrias chilenas. Según los datos de esta muestra, “la fabricación de juguetes decayó a fines de la década del 70 como consecuencia de las crecientes importaciones”.
De todas maneras, el recorrido fue un gran aprendizaje para los niños de quinto y sexto básico de la Escuela porque no habían visto muñecos tan diferentes a los que conocen. Algunos decían que uno de ellos parecía un OVNI porque tenía los ojos rasgados, pero, en realidad, aquel personaje era un diseño con cualidades japonesas.  
Lo otro que les llamó la atención fue el primer ferrocarril que se fabricó en Chile, además esa muestra estaba acompañada de la primera cinta de los hermanos Lumiere sobre “la llegada del tren”.
Un aporte histórico y de entretención que los niños no dejarán de recordar.   

Dos talleres visitan el Museo Interactivo
Pusieron a prueba sus sentidos en cada máquina que utilizaban.


El quinto y sexto básico de la Escuela Bilingüe Republica del Paraguay se unen con un objetivo: recorrer los pasillos interactivos que ofrece el museo, ubicado en la comuna de La Granja.
Tras un viaje de media hora aproximadamente más de 40 niños desciendes del bus y corren hacia la entrada del lugar, se reúnen con una guía que les explica que “pueden disfrutar de todos los juegos, sin restricción, porque este museo recibe a cualquier persona que quiera acceder”.
Así comienza esta lúdica actividad de aprendizaje. El grupo partió como una colmena,  pero luego de cruzar la puerta se separaron para usar todos los artefactos expuestos en esos amplios pasillos.
Algunos de ellos, fueron a la parte de las burbujas gigantes, levantaron su propio peso, fueron a la cama de clavos,  mientras que otros, hicieron “gallitos”, armaron una torre, y jugaron a la pelota en una mini cancha preparada para ellos.

Luego de vivir esta experiencia hubo una instancia de relajo para compartir, entre ambos cursos, una colación que definía el cierre de esta jornada educativa.